octubre 30, 2018

Las damas primero.

La Progresía y los conejitos rabiosos de la censura,
metieron con palos y antorchas a este zorro viejo en la conejera.
Ciertas personas, con frecuencia, y mucha,
confunden Soberbia con Conocimiento…
que es como cruzar la calle con el semáforo en rojo
cuando el de la vereda de enfrente le advierte.
Pero discutir con un daltónico sobre un color,
es como discutir con un idiota sobre el sentido común.
El tiempo siempre explica todo,
aunque la realidad termine por llevarlo puesto.
Esta Ideología nada tiene que ver
con François Poullain de la Barre, Padre del Feminismo.

Qué pasó Sigmundo, eras tan chévere;
pensé en esos viajes con Código Q (QRQ) a mis introspecciones.
Entendí que Freud había metido dentro la Matrioska (muñeca rusa),
a los libres que salieron de la Caverna griega.
Qué importante es ser pragmático en la vida;
pensé, subiendo y bajando mis cejas
como un acto reflejo del martillazo a la razón.
Ahí recordé que la oz había clavado a más de 100 millones de personas.
Ya, basta de abzurdaje cooltural; como adulto, hay que hacerse cargo
de lo que uno piensa, correlativamente a la manera en la que vive;
y que cada uno viva como se le de la gana sin imponerse al otro.

Dīvide et īmpera. Me dijo un viejo truco romano,
y como perro de Pavlov, un impulso intempestivo ocupó mi psiquis.
Era una de las frases que lo inmortalizó al Psicólogo:
“La gran pregunta que nunca ha sido respondida
y que no he sido capaz de responder, a pesar de mis treinta años
de investigación del alma humana es, ¿qué quiere una mujer?”
Ahí estaba, el referente, el supremo, el intocable, el mismísimo
Sigmund Shlomo Freud dividiendo, desde la incomprensión, a Hombres y Mujeres.

Tomo la posta, y me animo a contestar, pero no sin antes recordar
la única cinta grabada a viva voz de Freud:
“Comencé mi actividad como profesional
intentando aliviar a los enfermos neuróticos.
Descubrí datos muy importantes sobre el inconsciente.
La gente no creía en mis teorías y pensaba
que mis ideas eran infamantes. Al final triunfé, pero lucha no ha terminado”.
Cuando la batalla se da en las calles, es porque en los libros estamos perdidos.
Voy a defender mi libre pensamiento, aunque mis últimas palabras
sean como las de Arquímedes de Siracusa, porque acá hay libros y calle.
Éste último, a diferencia de Freud, creía que la Ciencia
no debe tomarse como un signo de mente sofisticada,
sino solamente el intento de comprender las leyes de la naturaleza,
y las herramientas necesarias para resolver los problemas.

Y es por ello que, no es algún descubrimiento copernicano,
en materia psicoanalítica, qué quiere una mujer…
ya que esa división partió de una falsa premisa.
Como la idea de Foucault y la Deconstrucción,
o Jonh Money y el Género Neutro.
Grandes psicólogos que consiguieron
“avances” en nombre de la ciencia, con un alto costo humano…
como el Escuadrón 731 japonés en la 2da Guerra Mundial.
Han hecho desfilar la mente de algunas personas por sus teorías,
como si fuese un caracol sobre un rayador de queso oxidado.
Una cosa, no quita la otra.

La solución al cubo mágico está a la vista,
pero hay que resolverlo cuando alguien lo desordena.
Como dice el Prof. Jordan Peterson, “Limpia tu habitación”;
de lo contrario te espero en la vereda de enfrente…
Pero… ¡CUIDADO!... La realidad es peligrosa,
casi se lleva puesta a Norah Vincent mientras experimentaba,
en primera persona, “los privilegios del Patriarcado”.
O, al menos, tenete en cuenta a la Psicóloga Evolutiva, Anne Campbell;
quien no da opinión, sino que hace una lectura empírica
sobre “La Paradoja de Noruega”. Dato mata relato.

Entonces, ¿qué quiere una mujer?
Basado en el Estudio hecho por el Psicólogo Simon Baron Cohen;
en el que analizó el comportamiento de bebés con un día de vida,
se encuentran mis argumentos con dialéctica lógica:
Colocó, frente a cada uno, un objeto mecánico y un rostro a la vista.
Concluyó, científicamente, que los varones pasaban más tiempo interesados en lo mecánico,
y las niñas pasaban más tiempo observando el rostro, es decir lo social.
La diferencia biológica, desde el kilómetro cero, radica dentro del útero;
ya que quien produzca dos veces más Testosterona será XY y no XX.
Esta hormona influenciará el desarrollo del cerebro, ya que el Estudio,
en seguimiento, mostró una evolución social más lenta
en quienes más testosterona había.
Entonces si el hombre es más sencillo… las damas Primero.
No es un mito que sean más inteligentes por naturaleza.
Acá no hay demagogia para la hinchada,
siempre fui políticamente incorrecto…
por eso me tomó la patente la Gestapo Ideológica del Pensamiento.
Mi pasión son las mujeres, la escritura es una consecuencia.

Ergo, si la mujer, biológicamente, está interesada en lo social:
lo que quiere es Compañía; y los argumentos de mi Hipótesis,
se encuentran en el inconsciente de la lógica del baño. Fin.

Franco Tripelli

octubre 18, 2018

No aceptes caramelos de extraños.



Qué sensación injusta esa la de tener un corazón
y no poder abrirlo; pensé, ya que me la pasé perdiendo,
en el terreno sentimental, con autocrítica; al pedo,
con las manos en los bolsillos, mientras,
pateaba una piedra y la hacía rodar,
como cuando era un nene y mi mundo se limitaba
a ver cómo era la mecánica simple de las cosas.

Tipo grande, pensé; a esta altura y jugando con una piedra.
“El hombre es una especie de juguete inventado por Dios,
dejarlo jugar por tanto a los juegos que más le diviertan.
 A pesar de que eso contradiga a lo que se cree bueno
en nuestros tiempos”.  recordé a Platón.
Si lo dice el discípulo de Sócrates, pasa por mi filtro
contra las modernas reflexiones con Falacia de Autoridad.

Sí, injusto, pensé. Pero, en vez de caer en el resentimiento antisocial
de que el otro tiene la culpa de mis decisiones;
aproveché que ya me había refugiado la noche y
destapé el mejor whisky que había (uno malo por este entonces),
armé un cigarrillo y me dispuse a hacer un viaje introspectivo
hasta lo más profundo de mis experiencias amorosas,
con objetiva visión, resguardada por un paso del tiempo;
ya que leería, de puño y letra, sentimientos viscerales
de jóvenes shakesperianos entre dieciséis y veintidós años.
Sentimentalismo puro, ahí no había Política; no había otra pasión
más que la de encontrar una fórmula pitagórica
para saber quién quería más a quién; mientras el “Corta vos”, “No, cortá vos"
del teléfono explicaba el significado del infinito punto rojo periódico.

Tomé las cartas de uno de los tres o cuatro folios,
las tenía agrupadas, dentro del desorden común.
Y entonces arranqué por el principio.
Hay que conocer el pasado, para entender
por qué el presente es tan jodido, pensé.

Fui leyendo, una por una, de cada una;
las buenas y malas experiencias estaban ahí
escritas como si fuesen el mapa divido en mil partes
sobre la búsqueda de algún tesoro.
Cuando, por cierto, el tesoro eran Ellas para mí
en esas situaciones sentimentalosas,
de modo que entonces lo que hacía
era intentar que se encontraran con ellas mismas.

En el camino, se pueden leer escritos de algunos latidos descontrolados
por conocer el amor en lo que intenta ser
la máxima expresión vivida en ese entonces.

Y, justamente, entonces, cómo enojarse
si ninguna estrella fugaz cumplió el deseo eterno.
Cómo enojarse, si del “Te quiero” al “Te amo”
se subía en escaleras hasta el último piso en la Torre de Babel.
Cómo enojarse, si las letras de aquellas inocentes
líneas adolescentes prometían poesía hasta el resto de la vida
con garantía de reencarnación extendida.
¿Cómo enojarse con el Amor?
Hay que estar muy roto por dentro; pensé.
Y eso sí que es insanamente ilógico:
Listo, experiencia vivida, aprendo y sigo; me dije.

Sabía que era yo, las cartas eran para ese Yo.
Sentí verme en un espejo roto, ya no me reconocía.
Pero… al verlas todas dispersas sobre el escritorio…
me dije: ese de ahí soy yo, no es ese otro que cierta gente quiere ver.
Finalmente sonreí, y fui a recargar mi vaso de whisky.

Entendí que el problema está en cuál espejo nos reflejamos,
ya que dependiendo del espejo…
veremos el reflejo que entendemos por realidad.
Porque la gente habla mucho, tanto como uno quiere escuchar.

Hoy pareciera ser una selva cultural donde
los conejitos rabiosos de lo políticamente correcto
dicen qué está bien y qué está mal
desde el enfoque visual extraño de su cerebro
en el que cada vez cuesta más relacionarnos
por creer que el apocalipsis zombie en pony de la ética viene por nosotros.
Y otra vez estamos en el medio, los del sentido común,
tratando de convivir entre liberales con gorra de plato,
comunistas de gala y chancletas, o fascistas en guardapolvo
que enseñan el alfabeto neorupéstre como progresista, pudriendo diccionarios.
Pareciera que de “La Guerra Fría” empezaron a descongelarse las Ideas,
que se tratan en terapias y no en congresos.
Este reflejo de sociedad, no viene de mi espejo; yo no soy eso.

Seguramente que Sofía Facebook, María Instagram, Lucía Whatsapp,
Emilia Youtube y Paula Twitter, o incluso, Norma Badoo,
entre más, deben sentir que tampoco se reflejan sobre estos cristales rotos.

Ellas son mujeres, me dije, pero como también lo son
las de corazón noble y el cerebro lavado por el bolchetismo,
al cual son funcionales y en más peligro están,
por buenas, por nobles; por tener una pura pasión
(como el frenesí de las cartas en un amor adolescente),
no obstante, a dieta de odio, resentimiento y rencor ideológico explotado,
siendo títeres de la mano siniestra que apunta a los cristales rotos.

Toda ideología tiene su cáscara de banana, la utopía;
y lo que se ve por estos tiempos, la Idea, por absurda,
es una divina comedia y esto parece el Infierno del Dante.

En fin, dicho lo razonado, haber perdido algunas veces,
no significa necesariamente que uno sea el problema;
ya que, después de todo, un león no llega a rey sin cicatrices.

Serán marcas de experiencias que uno lleva consigo hasta, quizás,
ilusionarse con curar las heridas en la próxima historia,
o que cierren con el tiempo para una próxima historia,
si el tiempo se lo permite; pero eso es otra historia.

A todos nos tocó una vida, sin que golpeara la puerta;
y si dentro nuestro hay un laberinto de espejos rotos…
difícilmente la vida pueda reconocerse en el reflejo.

Ah y recuerden, no acepten caramelos de extraños;
de las manzanas podridas
también se alimentan los gusanos de la cooltura.

Franco Tripelli


octubre 17, 2018

Más allá del carajo.


Platón, de una patada en culo, me echó de la caverna.
La vida es complicada, pero no más que uno mismo;
asiqué con tal Libertad, me puse a tomar sol,
aunque encandilara, con una cerveza bien fría;
porque, hoy en día, cualquier corriente de pensamiento
va a llevarte puesto, como un tsunami.

Esto es un quilombo, peor que el Cambalache de Discépolo.
Y a mí siempre me vieron como el de la locura galopante;
pero, ahora en un Dodge Demon con 840 Caballos de Fuerza.
Clásico: El que menos sabe, más supone; me dije,
las etiquetas son pensamientos vagos que le ponen a la gente.

¡Pero claro! Pensé, como si una idea se me ocurriese:
Nuestro cerebro es un conjuntito de Ideas
a la cual llamamos Razón, y representa al Intelecto.
El intelecto, no es más que la acumulación
de aciertos y desaciertos que hacen a la experiencia,
propia o ajena, sobre alguna Idea que pudo ser previa o no.
Entonces, cada uno va por la vida con su conjuntito de Ideas,
y la radiante energía intelectual que emana por los poros,
sin saber si son verdaderas o falsas.
Porque no todos somos iguales; y cada uno elige
la verdad que más cómoda le queda,
a pesar de que le clave errores para adornarla,
que es como mentirse a sí mismo.

Existe la Verdad y la No verdad…
a lo que mal acostumbramos llamar Mí verdad,
si no tiene evidencia alguna que la respalde, no es la Verdad;
son mis sentimientos, mis conjeturas, mis ideas,
mis interpretaciones, que, a falta de argumentos,
por carácter transitivo me clava errores a la moral.
(Perdón Fede Nietzsche, pero… ¿Interpretaciones?
No. “Lo que es, es; y lo que no es, no es.”, dijo Parménides de Elea. Punto.)

¿Y entonces? Me pregunté, como si jugara a la mayéutica.
Para saber qué Ideas dicen la Verdad,
hay que encontrar las evidencias en las ciencias más empíricas.
Y es ahí que, entonces, sólo la disonancia cognitiva
te permite barajar y dar de nuevo,
para aprender de lo que se estaba equivocado.
Dentro de las Ciencias, en los libros, hay diversas Ideas.
Algunas Ideas, son argumentadas con la Ciencia;
otras, caen por la Ciencia.

Pero, éstas, reencuentran argumentos en su misma Idea,
a pesar de la Ciencia y su evidencia.
Exactamente igual a cuando cada uno elige
la verdad que más cómoda le queda,
a pesar de que le clave errores para adornarla.
(Como ciertas teorías psicológicas, que están explicadas
por la tuerta visión del ombligo freudiano).

En fin, pensé; yo no sé mucho, poco y nada, la verdad,
de hecho, si Miguel Ángel dijo, “Todavía sigo aprendiendo”
a los 87 años…qué nos queda al resto,
sino ir un poco más allá del carajo
para entender este desastre intelectual.

Como sea, qué se yo, llámenme loco,
pero a fin de cuentas, la Ciencia,
está tan segura de ganar, que no se dan ni puta Idea.

Franco Tripelli

mayo 07, 2018

Chica show.


La crucé por el pasillo de aquel Bar de Cervezas,
después de tres o cuatro pintas de Barley Wine…
o al menos eso eran unos minutos atrás.

“No volviste a llamarme” dijo inocentemente,
haciéndome recordar las veces que me había plantado:
cancelaciones a último minuto, mensajes sin respuestas,
entre otras tácticas poco morales y siempre ficticias
que, a uno, poco a poco, la paciencia le lima el cráneo.
La tecnología de hoy nos comunica tan indirectamente
que no logramos entendernos, ni en la cama.

El boludeo es la falta de respeto disfrazada de histeriquéo.
Y yo tolero mucho, menos la falta de respeto.
Una pena… ella era una de esas
que son para quedarse a soñar.

“Me hackearon la contraseña de la bragueta,
ya está entrando cualquiera.” le dije
después de subirme el cierre del pantalón.
Ya me está haciendo burbujas el estómago
de lo caliente que me dejaste las mariposas; le continué.

No cambiás más, el mismo guarango repulsivo.
Ja! Bien básico y típico Macho mujeriego; como todos los Hombres.
Dijo, y en ese mismo instante, noté el Pánico Colectivo,
bien compostado, que le habían enchufado por todos lados,
anulando la propia Libertad Individual de pensar:
Medios de comunicación, Redes Sociales y Grupos Extremistas
hicieron cloaca de sus neuronas, llenando de mierda sus pasiones
por consumir información podrida.

Pasa, muy comúnmente, con quienes
por el simple hecho de Pertenecer a una cosa,
sostienen cualquier bandera
siendo reclutados tácitamente por inercia,
como alumnos de Ron Jones.

Pero ella continuó y yo la dejé,
porque como todo Caballero, primero las Damas:
Recién vi a un gato trepando un árbol…
me acordé de vos y tu ego.
Dijo echando su culpa en mis manos;
ya que después de todo, el plantado era yo…
pero en su lógica era el soberbio.

Aun así, no me extrañó, con frecuencia,
usan los propios miedos como arma blanca.
Y a mí, siempre me hinchó las pelotas
esa manera de relacionarse buscando dañar al otro.
Habiendo tantas maneras tan pero tan divertidas
de relacionarse Mujeres y Hombres,
pero No, eligen ir a los facones.

Las mentes abiertas no tienen oídos necios.
Vivís en una burbuja de champagne
y me querés venir a correr en chancletas;
respondí e intenté hacerme camino para volver a mi mesa.

Ay pero qué agresivo; dijo frunciendo el entrecejo,
mientras levemente echaba su cabeza hacia atrás.
No aprendiste nada todavía
sobre cómo se trata a una Mujer?

Ah, encima también eso!
Me susurró la voz de la conciencia, mientras,
pensaba cómo todo se iba derechito al carajo.
Muerte al Patriarcado! Me gritó a las espaldas
como si en mí estuviese germinando algún brote psicótico.

Maldito, violento y opresor Patriarcado
que, ante cualquier amenaza mortal,
por protocolo universal, obliga a los Hombres
salvar “Mujeres y niños primero”.
le dije y marché definitivamente.

(Ah no, pará! Entonces?
Entonces mezclemos todo con todo,
total cualquier agite mueve la bandera).

Nunca se supo si Dios era hombre,
pero hoy pareciera que sí lo es el Diablo.
Y yo que me considero agnóstico…
no soy ningún cristiano,
mucho menos uno para este Circo Romano.

Chica show…
apoyo tu lucha, no tu guerra.
Es insoportable el odio entre minas y tipos
que se les está inyectando.
Asimilan toda esa basura y salen a la calle
con una predisposición tan nauseabunda
que ya ni mirarnos a los ojos podemos.
Tantos años de civilización y todavía no entendimos,
ni los unos ni los otros, que somos Humanos.

Franco Tripelli

Está muy bravo acá afuera.

Llego a mi departamento, la comida no está hecha,
hay cacerolas sucias de la noche anterior,
la camisa con la que al otro día trabajo no está planchada
y la cama nunca está tendida…
será que uno se va poniendo grande
y las responsabilidades le van hermetizando el corazón;
le dije para que tratara de empatizar
cuando me reprochaba por no engancharme
con sus mensajes cibernéticos que
intentaban escanearme la personalidad,
a pesar de que siempre aclaré:
prefiero una charla de café,
para administrar mejor el tiempo
y darle espacio a las emociones.
No me gusta imaginármelas con cara de teléfono.

Aun así uno intenta apelar a la razón:
Además, como nada noche, vengo de sobrevivirle
a una sociedad estresada, violenta,
egoísta y maleducada;
con lo poco que me queda de paciencia,
intento ser lo más divertido posible…
ayúdame un poco, las emociones no avanzan
a los ritmos de la ciencia,
los sentimientos no son tecnológicos.

Pero cuando la sencillez no es como ellas quieren,
y les saltás ese moderno protocolo absurdo;
lo buena que están, es directamente proporcional
a la agresividad con la que empiezan a tratarte:
de tocar el cielo con las manos,
uno pasa a juntar brasas en el infierno.
Porque, claro, les llenaron con helio
los aires de superioridad.
Y ya es demasiado tarde para hacerles entender
que querer tener la razón siempre,
es como ir a 230km por hora
sobre una ruta llena de curvas peligrosas,
en zig zag.

Siempre se equivocan con el Indicado,
se bañan en su jugo
y el pasado les devuelve sus pesadillas.
Ya no están en mi agenda de desconocidas
los caprichos de quinceañeras,
o reproches de viudas lloronas.

Si tenés caca en el corazón,
hay pus en las neuronas.

Por más que uno lo intente,
está muy bravo acá afuera.


Franco Tripelli

diciembre 28, 2017

Tengo corazón, no una verruga.


Acá no se trata del huevo o la gallina,
si no de que una relación
se gesta, proyecta y mantiene de a dos partes.

Cansa tener que ser físico cuántico
en cada respuesta para calcular susceptibilidades.
Ponen en tus manos todas sus inseguridades
y como si fuesen pelotas de fuego
tenés que andar haciendo malabares para divertirlas;
pero ni se te ocurra dejar caer una al suelo,
aunque sea por accidente,
porque un apocalipsis de jinetes en pony
viene a decirte que no servís para nada.

Con qué criterio se le exige ser
el más azul de los príncipes,
cuando cenicienta se escapa por la tangente a la madrugada
con el primero que maneja una calabaza?

Se está tornando muy aburrida la cosa,
y nos vamos desencontrando, tanto que
nos vamos convirtiendo en números
porque no nos damos, ni siquiera,
el tiempo de ser un recuerdo.

Y así, incluso en calabaza,
todos los caminos conducen a Roma:
“Son todas putas” dice la popular de los machos,
“Son todos iguales” dice la platea femenina.
Y ninguno, repito, ninguno,
hace un mínimo acto de amor;
ni siquiera propio, como elaborar una autocrítica.

Sí, los hombres de hoy, en líneas generales, arruinaron el chamuyo;
y las mujeres, en curvas peligrosas, mataron la seducción.

Lo podrido, hace mal olor y el aroma
invade el sentido…
pero no todos están podridos.

Tengo corazón, no una verruga…
dejemos de tirarnos dardos
que cargaron de veneno
las personas hijas de puta
cuando nos estamos conociendo…
si nos animamos a conocernos, de verdad.


Franco Tripelli

octubre 17, 2017

El que hace trampa, pierde.

Y la vida va pasando,
más rápido que las oportunidades,
dijo desnuda, al encender un cigarrillo;
no sé por qué sigo viniendo acá.

Después del sexo, habitualmente,
el dormitorio deviene en confesionario:
Qué te dieron ellas
que yo no te haya dado? preguntó.

Y yo, que siempre contesto todo,
menos el teléfono, respondí:
Nunca pises la huella de una ex novia…
no sólo porque puede quedarte grande;
si no porque lleva los pasos equivocados
hacia el final del camino de un amor
que ya fracasó.

Ya no sé qué hacer para que me quieras,
si sólo pudiera estar en tu cabeza,
te cambiaría ese corazón tan deshabitado.

En el fondo te quiero, contra la pared;
dije y diplomáticamente volví
a convertirme en embajador del beso francés
para arrancar el segundo round.
No podés estar en mi cabeza,
ni siquiera yo estoy ahí; balbuceé
para descomprimir la situación.

Va a ser mejor que me vaya,
dijo dándome su espalda desalada,
la perfecta imagen de un ángel
que había perdido sus plumas.
Estás muy enamorado de tu soledad; sentenció.

Va a ser mejor que no vuelvas, respondí,
quien confunde libertad con soledad,
está mezclando pólvora con fuego.

Más allá de no haber sido yo quien propuso
ser sólo una diversión momentánea
desde el beso cero,
a uno no lo pueden andar jodiendo
con el hoy te quiero y mañana no.
Ahora ella quería cambiar las reglas
por andar perdiendo…
y en el juego de Damas, no existen caballeros.

Franco Tripelli