mayo 07, 2018

Chica show.


La crucé por el pasillo de aquel Bar de Cervezas,
después de tres o cuatro pintas de Barley Wine…
o al menos eso eran unos minutos atrás.

“No volviste a llamarme” dijo inocentemente,
haciéndome recordar las veces que me había plantado:
cancelaciones a último minuto, mensajes sin respuestas,
entre otras tácticas poco morales y siempre ficticias
que, a uno, poco a poco, la paciencia le lima el cráneo.
La tecnología de hoy nos comunica tan indirectamente
que no logramos entendernos, ni en la cama.

El boludeo es la falta de respeto disfrazada de histeriquéo.
Y yo tolero mucho, menos la falta de respeto.
Una pena… ella era una de esas
que son para quedarse a soñar.

“Me hackearon la contraseña de la bragueta,
ya está entrando cualquiera.” le dije
después de subirme el cierre del pantalón.
Ya me está haciendo burbujas el estómago
de lo caliente que me dejaste las mariposas; le continué.

No cambiás más, el mismo guarango repulsivo.
Ja! Bien básico y típico Macho mujeriego; como todos los Hombres.
Dijo, y en ese mismo instante, noté el Pánico Colectivo,
bien compostado, que le habían enchufado por todos lados,
anulando la propia Libertad Individual de pensar:
Medios de comunicación, Redes Sociales y Grupos Extremistas
hicieron cloaca de sus neuronas, llenando de mierda sus pasiones
por consumir información podrida.

Pasa, muy comúnmente, con quienes
por el simple hecho de Pertenecer a una cosa,
sostienen cualquier bandera
siendo reclutados tácitamente por inercia,
como alumnos de Ron Jones.

Pero ella continuó y yo la dejé,
porque como todo Caballero, primero las Damas:
Recién vi a un gato trepando un árbol…
me acordé de vos y tu ego.
Dijo echando su culpa en mis manos;
ya que después de todo, el plantado era yo…
pero en su lógica era el soberbio.

Aun así, no me extrañó, con frecuencia,
usan los propios miedos como arma blanca.
Y a mí, siempre me hinchó las pelotas
esa manera de relacionarse buscando dañar al otro.
Habiendo tantas maneras tan pero tan divertidas
de relacionarse Mujeres y Hombres,
pero No, eligen ir a los facones.

Las mentes abiertas no tienen oídos necios.
Vivís en una burbuja de champagne
y me querés venir a correr en chancletas;
respondí e intenté hacerme camino para volver a mi mesa.

Ay pero qué agresivo; dijo frunciendo el entrecejo,
mientras levemente echaba su cabeza hacia atrás.
No aprendiste nada todavía
sobre cómo se trata a una Mujer?

Ah, encima también eso!
Me susurró la voz de la conciencia, mientras,
pensaba cómo todo se iba derechito al carajo.
Muerte al Patriarcado! Me gritó a las espaldas
como si en mí estuviese germinando algún brote psicótico.

Maldito, violento y opresor Patriarcado
que, ante cualquier amenaza mortal,
por protocolo universal, obliga a los Hombres
salvar “Mujeres y niños primero”.
le dije y marché definitivamente.

(Ah no, pará! Entonces?
Entonces mezclemos todo con todo,
total cualquier agite mueve la bandera).

Nunca se supo si Dios era hombre,
pero hoy pareciera que sí lo es el Diablo.
Y yo que me considero agnóstico…
no soy ningún cristiano,
mucho menos uno para este Circo Romano.

Chica show…
apoyo tu lucha, no tu guerra.
Es insoportable el odio entre minas y tipos
que se les está inyectando.
Asimilan toda esa basura y salen a la calle
con una predisposición tan nauseabunda
que ya ni mirarnos a los ojos podemos.
Tantos años de civilización y todavía no entendimos,
ni los unos ni los otros, que somos Humanos.

Franco Tripelli

Está muy bravo acá afuera.

Llego a mi departamento, la comida no está hecha,
hay cacerolas sucias de la noche anterior,
la camisa con la que al otro día trabajo no está planchada
y la cama nunca está tendida…
será que uno se va poniendo grande
y las responsabilidades le van hermetizando el corazón;
le dije para que tratara de empatizar
cuando me reprochaba por no engancharme
con sus mensajes cibernéticos que
intentaban escanearme la personalidad,
a pesar de que siempre aclaré:
prefiero una charla de café,
para administrar mejor el tiempo
y darle espacio a las emociones.
No me gusta imaginármelas con cara de teléfono.

Aun así uno intenta apelar a la razón:
Además, como nada noche, vengo de sobrevivirle
a una sociedad estresada, violenta,
egoísta y maleducada;
con lo poco que me queda de paciencia,
intento ser lo más divertido posible…
ayúdame un poco, las emociones no avanzan
a los ritmos de la ciencia,
los sentimientos no son tecnológicos.

Pero cuando la sencillez no es como ellas quieren,
y les saltás ese moderno protocolo absurdo;
lo buena que están, es directamente proporcional
a la agresividad con la que empiezan a tratarte:
de tocar el cielo con las manos,
uno pasa a juntar brasas en el infierno.
Porque, claro, les llenaron con helio
los aires de superioridad.
Y ya es demasiado tarde para hacerles entender
que querer tener la razón siempre,
es como ir a 230km por hora
sobre una ruta llena de curvas peligrosas,
en zig zag.

Siempre se equivocan con el Indicado,
se bañan en su jugo
y el pasado les devuelve sus pesadillas.
Ya no están en mi agenda de desconocidas
los caprichos de quinceañeras,
o reproches de viudas lloronas.

Si tenés caca en el corazón,
hay pus en las neuronas.

Por más que uno lo intente,
está muy bravo acá afuera.


Franco Tripelli

diciembre 28, 2017

Tengo corazón, no una verruga.


Acá no se trata del huevo o la gallina,
si no de que una relación
se gesta, proyecta y mantiene de a dos partes.

Cansa tener que ser físico cuántico
en cada respuesta para calcular susceptibilidades.
Ponen en tus manos todas sus inseguridades
y como si fuesen pelotas de fuego
tenés que andar haciendo malabares para divertirlas;
pero ni se te ocurra dejar caer una al suelo,
aunque sea por accidente,
porque un apocalipsis de jinetes en pony
viene a decirte que no servís para nada.

Con qué criterio se le exige ser
el más azul de los príncipes,
cuando cenicienta se escapa por la tangente a la madrugada
con el primero que maneja una calabaza?

Se está tornando muy aburrida la cosa,
y nos vamos desencontrando, tanto que
nos vamos convirtiendo en números
porque no nos damos, ni siquiera,
el tiempo de ser un recuerdo.

Y así, incluso en calabaza,
todos los caminos conducen a Roma:
“Son todas putas” dice la popular de los machos,
“Son todos iguales” dice la platea femenina.
Y ninguno, repito, ninguno,
hace un mínimo acto de amor;
ni siquiera propio, como elaborar una autocrítica.

Sí, los hombres de hoy, en líneas generales, arruinaron el chamuyo;
y las mujeres, en curvas peligrosas, mataron la seducción.

Lo podrido, hace mal olor y el aroma
invade el sentido…
pero no todos están podridos.

Tengo corazón, no una verruga…
dejemos de tirarnos dardos
que cargaron de veneno
las personas hijas de puta
cuando nos estamos conociendo…
si nos animamos a conocernos, de verdad.


Franco Tripelli

octubre 17, 2017

El que hace trampa, pierde.

Y la vida va pasando,
más rápido que las oportunidades,
dijo desnuda, al encender un cigarrillo;
no sé por qué sigo viniendo acá.

Después del sexo, habitualmente,
el dormitorio deviene en confesionario:
Qué te dieron ellas
que yo no te haya dado? preguntó.

Y yo, que siempre contesto todo,
menos el teléfono, respondí:
Nunca pises la huella de una ex novia…
no sólo porque puede quedarte grande;
si no porque lleva los pasos equivocados
hacia el final del camino de un amor
que ya fracasó.

Ya no sé qué hacer para que me quieras,
si sólo pudiera estar en tu cabeza,
te cambiaría ese corazón tan deshabitado.

En el fondo te quiero, contra la pared;
dije y diplomáticamente volví
a convertirme en embajador del beso francés
para arrancar el segundo round.
No podés estar en mi cabeza,
ni siquiera yo estoy ahí; balbuceé
para descomprimir la situación.

Va a ser mejor que me vaya,
dijo dándome su espalda desalada,
la perfecta imagen de un ángel
que había perdido sus plumas.
Estás muy enamorado de tu soledad; sentenció.

Va a ser mejor que no vuelvas, respondí,
quien confunde libertad con soledad,
está mezclando pólvora con fuego.

Más allá de no haber sido yo quien propuso
ser sólo una diversión momentánea
desde el beso cero,
a uno no lo pueden andar jodiendo
con el hoy te quiero y mañana no.
Ahora ella quería cambiar las reglas
por andar perdiendo…
y en el juego de Damas, no existen caballeros.

Franco Tripelli

junio 30, 2017

A galope de unicornio.

En un sábado de boliche por la noche
con un cielo abierto africano,
como el de Gorongosa, repleto de estrellas…
vi una mina bastante llamativa
con un cuerpo tallado a deseos,
y mi imaginación dio vueltas
como una mezcladora de cemento
a punto de crear los piropos más guarros;
pero sólo me salió suspirar,
como quien ve por primera vez a La Mona Lisa.
Y me fui dando un trago largo
para obnubilar la memoria…
porque con tanta pintura en éstos museos
uno se enamora de cualquier cuadro.

Aun así…
30 minutos más tarde, vuelvo a verla.
Y desde una distancia considerable, entre tanta gente,
le grito, abriendo los brazos : "Sos un caballo!!!".

Ella se golpeó la frente con la mano en puño,
diciendo algo que no escuché bien;
y por culpa de esta redundancia masculina
que tiene más boca que corazón,
creí que gritó "Idiota".

Era tan linda que sólo me salió decir,
haciendo una reverencia con la mano: "Un caballo!!!"
Y ella, insistió, pero más claramente: "No, un unicornio".

"Entendiste todo en esta vida" le contesté,
y nos reímos hasta que la vorágine de la gente se la llevó
porque, desafortunadamente, nos cruzamos en direcciones opuestas.

Ella siguió su rumbo, y yo el mío…
y a veces se trata sólo de eso:
Cinco segundos que se regalan dos desconocidos.
No somos tan importantes
como para andar desperdiciando elogios.

junio 07, 2017

Pus en almíbar.

El cuerpo está cansado y la memoria no resiste…
con el primer frío, llega la última nostalgia;
pensé, mientras me limpiaba la suela del zapato
contra el cordón de la vereda
antes de entrar al departamento.

Destapé un whisky…
como quien toma un par de analgésicos en comprimidos,
me mandé tres medidas al hilo.

Miré al techo de mi habitación vacía
y le pregunté a tu ausencia más perfecta:
Te acordás cuando no podías olvidarme?

Ja!

Te busqué por todos lados, incluso
debajo de la cama…
y eso que ahí encuentro todo lo que pierdo.

Si querés que algo sea eterno,
sé lo más intenso que puedas;
porque es la única manera de recordarlo.
Lo Eterno no es una medida de tiempo,
sino un recuerdo... porque te persigue.

Te amo hasta el resto de mi vida,
y lo que me sobre de muerte también.

Hoy me acordé de vos, pisé un sorete.


Franco Tripelli

marzo 31, 2017

Monstruo de dos cabezas.

Te pienso las 24 horas, y de noche también;
menos cuando duermo, ahí te sueño. Le dije al oído
después de hacer el amor sin darme cuenta
que poco a poco me estaba convirtiendo
en amante de rapiña.

Aun así, no sé cómo  ni por qué,
continué construyendo el castillo de esta princesa…
en arenas movedizas:
“Y algún día, o quizás una noche,
ya cansado de todo esto;
voy a agarrarte de la cintura
y llevarte a mis sueños.”

No importa quien sea, ni cuánto la quieras,
si algo aprendí repetidamente,
es que si le das la mano a una mujer…
te agarrará del cuello.
(con el tiempo, afortunadamente,
aprendí Aikido).

¡Ay! ¿Franco, cómo no amarte?
Mira las cosas que me decís; dijo entusiasmada,
y al rato, se excusó: Sos de todas
pero perteneces a ninguna…
jamás podría tener una relación seria con vos,
sufriría todos los días y te odiaría todas las noches.

La novia infiel, no confiaba en el mujeriego soltero.
¡El muerto se reía del degollado!
Honestamente, me puso las pelotas
como “Little Boy” y “Fat Man”
a punto de explotar sobre Hiroshima y Nagasaki.

¿Y saben qué? Los mujeriegos son unos hijos de puta,
pero a mí siempre me suena el teléfono
cada vez que un noviazgo les fracasa.

Este mundo maravilloso es para otro universo;
donde no me sentiría un monstruo de dos cabezas,
que con la de arriba piensa y con la de abajo…
se coge  a la novia de otro.

Las historias de infieles deben ser contadas así,
y no con la poética admiración de lo prohibido.
Porque mientras dos prohibidos juegan,
hay un legal que ya perdió.

Franco Tripelli