Con este poema participo del cuarto Concurso de Poesía de Heptagrama.

De la cara se asoma una gota,
salta y se suicida contra el suelo.
Se asoma otra y mira a su antecesora,
observa a su dueño, piensa y ve el sueño perdido.
Los ojos vomitan el dolor del hombre
que echa de menos a su amor que atesora
en lo más intrínsico de sus sentimientos.
Salta otra lágrima desde del balcón de las pestañas,
otro homicidio pasional.
Lluvia húmeda de tristeza
empapa la cabeza del hombre
que se ahoga en melancolía
al recordar el nombre
de esa mujer noches y días.
No hay pañuelos contra despedidas,
lágrimas suicidas,
indocumentadas gotas de sal,
sólo se apropian de sentimientos:
Nostalgia se zambulle,
juega un rato y la gota no da trato…
otro salto al vacío.
Melancolía se sumerge,
chapotea unas milésimas en las pestañas
y luego otra pirueta
salta desde sus entrañas.
Lamento bucea en el oasis salado del ojo,
sobrecarga de humedad
y otra desempleada brinca a la nada.
Desconsuelo se aferra al lagrimal,
no hay caso, cae al suelo
y a otra gota salina da el paso.
Desdicha empuja el agua,
se sostiene con acrobacias
pero el dolor gana y es expulsada.
El corazón sabe
que hay que matar a lágrimas este amor…
aunque el tiempo oxide la piel.
Franco Tripelli.
Argentina.
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