
Una noche visité mi memoria,
remonté mis sentimientos en la historia
y encontré en mi habitación
el cajón de los corazones rotos;
donde reinan carteles, mensajes,
retratos, par de sonrisas en fotos
y cartas de mujeres:
sufrimientos y lamentos en forma de papeles,
algunas notas de amor llenas de polvo sentimental
como tal símbolo de mi abandono.
En él… se destaca la imagen de tu persona,
es entonces que recuerdo cuando tu mirada chocaba
con mis ojos y mi boca estaba atada de labios
negándote el acceso permitido a mis besos
como guiándote al camino del olvido.
Tus caricias fueron reprimidas
y sin explicación te dio salida mi corazón.
Mi cuerpo dejó un vacío en tus pupilas
y tu alma los llenó de aguas cristalinas
que por el peso del dolor se hicieron de hormigón.
El amor entra por los ojos y sale por las lágrimas,
pero me has llorado tanto que por alguna extraña razón
tus gotas salinas cumplieron la excepción
que confirma esta regla
y me dieron el perdón por tanto dolor.
Hoy, mi presente está muy distante de aquel pasado,
en cada instante pienso en ti y deseo tenerte a mi lado.
Al dormir cierro mis pestañas
abrigo con los parpados a mis retinas
y se oscurece el iris de mis pupilas.
Te confieso: eres la mujer más hermosa
desde que logré mirarte sin mis ojos,
ya que en somnolencia todas las noches te recuerdo,
y desde que te perdí me sangran los sueños.
Franco Tripelli.
nostálgico agosto de 2009.
0 comentarios:
Publicar un comentario