marzo 26, 2017

Son de manual.

Las locas de mierda son de manual.
Oh sí, si habré estado con locas de mierda!
Son tan superficiales,
que disfrazan de rebeldía cool
su dependencia sentimental:
Tienen las neuronas podridas
y el corazón deshidratado.

Te perturban tanto los nervios
que te caminan el cerebro en tacos de aguja.
Un ataque de concha…
es peor que una pesadilla de Stephen King,
que, al despertar,  más te vale desayunarte
un café negro con dos cucharadas de morfina.

La histeria es una ramificación de la inseguridad;
y a ellas les encanta jugar al gato y el ratón,
pero yo, siempre fui un perro.

Cosa que bastante conflictiva hace la situación,
ya que en la Caja Negra de estos amoríos transitorios
siempre se escucharon gritos irritables de un pánico terminal:
“Es un hijo de puta”, “Es un hijo de puta”.
Porque  cuando vienen con el Cuento de Hadas:
fantasioso, ficticio e irreal;
voy directo de la Introducción al Desenlace,
y el Nudo… que les quede en la garganta.

Aún así… sacarse una de encima,
es como limpiarse un chicle
contra el cordón de la vereda…
aunque cruel, cada vez más pegajoso,
por ese enfermizo y riguroso placer
de sentir la agonía del amor
que nunca van a salvar por completo,
gracias a la neurótica inestabilidad de boicotearse.

Pero, sin embargo, no obstante y a pesar de todo,
entre tantos peces en el océano
sacaste una de estas estrellitas de mar,
sabé muy bien que las locas de mierda
tiene un grave conflicto emocional…
no trates de entenderlas, no se puede;
tratá de quererlas, como puedas:
Ya es demasiado tarde.


Franco Tripelli

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