junio 30, 2017

A galope de unicornio.

En un sábado de boliche por la noche
con un cielo abierto africano,
como el de Gorongosa, repleto de estrellas…
vi una mina bastante llamativa
con un cuerpo tallado a deseos,
y mi imaginación dio vueltas
como una mezcladora de cemento
a punto de crear los piropos más guarros;
pero sólo me salió suspirar,
como quien ve por primera vez a La Mona Lisa.
Y me fui dando un trago largo
para obnubilar la memoria…
porque con tanta pintura en éstos museos
uno se enamora de cualquier cuadro.

Aun así…
30 minutos más tarde, vuelvo a verla.
Y desde una distancia considerable, entre tanta gente,
le grito, abriendo los brazos : "Sos un caballo!!!".

Ella se golpeó la frente con la mano en puño,
diciendo algo que no escuché bien;
y por culpa de esta redundancia masculina
que tiene más boca que corazón,
creí que gritó "Idiota".

Era tan linda que sólo me salió decir,
haciendo una reverencia con la mano: "Un caballo!!!"
Y ella, insistió, pero más claramente: "No, un unicornio".

"Entendiste todo en esta vida" le contesté,
y nos reímos hasta que la vorágine de la gente se la llevó
porque, desafortunadamente, nos cruzamos en direcciones opuestas.

Ella siguió su rumbo, y yo el mío…
y a veces se trata sólo de eso:
Cinco segundos que se regalan dos desconocidos.
No somos tan importantes
como para andar desperdiciando elogios.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario