junio 07, 2017

Pus en almíbar.

El cuerpo está cansado y la memoria no resiste…
con el primer frío, llega la última nostalgia;
pensé, mientras me limpiaba la suela del zapato
contra el cordón de la vereda
antes de entrar al departamento.

Destapé un whisky…
como quien toma un par de analgésicos en comprimidos,
me mandé tres medidas al hilo.

Miré al techo de mi habitación vacía
y le pregunté a tu ausencia más perfecta:
Te acordás cuando no podías olvidarme?

Ja!

Te busqué por todos lados, incluso
debajo de la cama…
y eso que ahí encuentro todo lo que pierdo.

Si querés que algo sea eterno,
sé lo más intenso que puedas;
porque es la única manera de recordarlo.
Lo Eterno no es una medida de tiempo,
sino un recuerdo... porque te persigue.

Te amo hasta el resto de mi vida,
y lo que me sobre de muerte también.

Hoy me acordé de vos, pisé un sorete.


Franco Tripelli

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